Bajo este nombre se engloban distintas especies de escarabajos que en su estado de larva tienen un aspecto similar: gusanos arqueados, gordos, de color blanco, con fuertes mandíbulas marrones y de unos 5 cm. Estas larvas tardan unos 3 años en convertirse en adultos, y son las principales responsables de los perjuicios producidos en los cultivos.
Las larvas viven enterradas durante toda su vida y rara vez suben a la superficie. Los daños se generan a consecuencia de que alimentan vorazmente del sistema radicular de las plantas. En su primer estadio se alimentan principalmente de pequeñas partículas de humus, pero conforme crecen van incluyendo también raíces finas hasta acabar consumiendo las más grandes. También se pueden desplazar para devorar cormos, rizomas, los tallos de las plantas o frutas que hayan caído al suelo. Las plantas jóvenes o los esquejes recién plantados son las más afectadas. Las plantas afectadas muestran las hojas amarillentas, marchitas y pueden acabar muriendo. Los adultos son activos de noche y se alimentan de hojas, empezando por los bordes. Sin embargo, estos daños no acostumbran a ser un problema grave, salvo para los cultivos ornamentales.